Mi primera semana en la preparatoria fue algo inusual, pues falté los primeros dos días de la semana propedéutica, pero no fue tan mal inicio. La primera persona con las que hablé se llama Misael, un chico de la tarde (pues yo entré primero en la tarde). Actualmente no he oído noticias sobre él, y tampoco sé si va a la misma escuela que yo, pero espero que se encuentre bien. Desde el primer día de clases hasta el último día del segundo semestre, fueron los días de cuando me sentía más a gusto; unos que otros profesores que me hayan dado clases en las semanas propedéuticas me impartieron clases normales. Un profesor que me ayudó mucho fue el profesor Edgar Ramos (profesor de matemáticas), él me ayudó a mejorar un poco en Matemáticas, aunque también me hizo sentirme más confiada al contestar algo; la profesora Lupita Sánchez (profesora de taller de lectura y redacción) también fue de cierta influencia en mí, me hizo sentirme bien al escribir, y mi interés hacia la escritura incrementa cada día más gracias a ella; la profesora Amparo Laurean (profesora de química) también tuvo cierto significado en mí, me hizo sentirme más confiada en mí; y la profesora Johana (profesora de inglés) también me ayudó a mejorar un poco más mi inglés. Hubo más profesores y profesoras que me ayudaron con el tiempo, pero los anteriores cuatro fueron de gran ayuda para mí en mis primeros semestres en el Colegio de Bachilleres del Estado de Baja California.
Cuando me cambié a la mañana, en el tercer semestre, supe que muchas cosas, específicamente mis calificaciones y mi actitud, tendrían que cambiar, y para bien. A pesar de que mi progreso social no mejoró, mi desempeño académico si quiera se quedó igual, pero quiero esforzarme más para el final de este semestre. Desde mi cambio a la mañana, he empezado a madurar y a comprender más sobre cosas que antes no me interesaban o que no sabía que existían. Muchos profesores fueron de gran ayuda y de gran inspiración. Por ejemplo, la profesora Magdalena Trujillo, que me parece una profesora justa y decidida; la profesora María del Rayo (por cierto, jamás pensé que “del Rayo” fuera su segundo nombre), que me parece alguien paciente y amable; la profesora Heidi Avilés, que, a pesar de ser una profesora estricta y terca, es también decidida y poderosa (en cierto sentido); la profesora Silvia Macías, que siempre se muestra servicial y disponible para nosotros; la profesora Sujey Mendivil, que parece, para mí, una profesora decidida y directa; y finalmente, la profesora Adriana Pulido, que para mí parece una buena profesora, alguien determinada y dedicada a lo que le gusta. En el cuarto semestre, me sentía más a gusto, pues me acostumbré a tener al 308/408 (que en aquél entonces ese era nuestro grupo) en mi “círculo de compañerismo” y confiar en ellos. Había materias que se me complicaban, como Biología II, o incluso Matemáticas IV, debido a distracciones insignificantes, y muy pocas veces personales (nada de qué preocuparse), pero con el tiempo pude superar esas distracciones y pude tener calificaciones aceptables.
Entrando a quinto semestre, estuve un poco nerviosa, porque poco a poco se iba acabando mi tiempo para decidir lo que estudiaría en la universidad, pero aprendí a tranquilizarme y a tomar mi tiempo para pensar con más serenidad. Quinto semestre fue un tiempo tranquilo para mí, sorprendentemente, porque me sentía más confiada con todos mis compañeros, y el hecho de que antiguos profesores me daban clases ayudaba aún más, así que se podría decir que fue un semestre relajado (o no tanto, debido a lo apiladas que se volvían las semanas de exámenes con los trabajos). Cuando se acercaban las vacaciones, era cuando sabía que me quedaba muy poco tiempo para checar las actualizaciones de la universidad (UABC, en mi caso), pero aun así pude tranquilizarme y tomarme mi tiempo. Entrando a sexto semestre, supe que sería el último semestre que pasaría junto a mis compañeros de dos años, y no sólo ellos, también a mis compañeros y amigos de la tarde, y a mis profesores que tuvieron la paciencia de enseñarme a mí y a mis compañeros y amigos durante tres años.
Lo que más espero en este semestre, es que tenga de promedio general (en el tercer parcial) como mínimo 8.9 o 9.0, y que en los primeros dos parciales tenga calificaciones aceptables y decentes, como mínimo en cada materia un ocho, pero también unos que otros nueves y dieces. Espero poder terminar y aplicar cada trabajo que tenga en este parcial y en los siguientes, y espero poder tener una despedida de graduación satisfactoria, espero poder ver a muchos de mis compañeros en el futuro, espero ver a mis profesores de casualidad en alguna parte, y espero poder tener los mismos amigos de la preparatoria y más en mi vida. Espero tener un buen progreso y desarrollo personal este último semestre.
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| A la derecha se encuentra Raquel De León, una de mis mejores amigas. |

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